
El Colacho es una fiesta declarada de interés turístico nacional, a la que acuden muchos visitantes, sobre todo de la zona. Es una fiesta muy antigua y tiene mucho arraigo.
Se celebraba el Domingo siguiente al Corpus. En la actualidad coincide con esta solemnidad por su traslado de jueves a domingo. Procede de ancestrales ritos paganos y en ella se representa la lucha entre el bien y el mal.

Su protagonista es el Colacho, un diablo vestido con un traje amarillo con ribetes rojos y va cubierto con una máscara ridícula y repulsiva en la que están pintadas unas grandes cejas negras, unos coloretes rojos y boca de color ceniza, también tiene una nariz prominente y una barbilla puntiaguda. De sus manos cuelgan unas terrañuelas descomunales que golpea con un palo de cuya extremidad pende pelo de cola de caballo.
El segundo personaje de la fiesta es el Atabalero, que viste capa castellana negra, con sombrero de copa y un tambor llamado «atabal», con el que anuncia la llegada del Santísimo. El momento culminante llega con la
huída del demonio ante la presencia del Atabalero en la iglesia y lo hace saltando por encima de colchones en los que descansan los niños y niñas nacidos en la localidad durante el último año.

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