
Retablo prechurrigueresco de tipo cascarón, alzado sobre banco, con dos cuerpos de tres calles y alzado con columnas salomónicas.
Lo realizó de 1689 a 1690 el maestro FERNANDO DE LA PEÑA, montañés, colaborador en los relieves del trasaltar de la catedral de Burgos, y hábil retablista: pues “fueron más de setenta y cuatro los retablos que tenía hechos cuando hizo este”. Trató la madera Sebastián de la Peña, y, más tarde, doraron el retablo en 1754 y 1755 Juan Barrio y Josef de Oyos.Las imágenes de los santos y “toda la escultoría” están hechas, hacia 1690, por ANDRÉS DE MONASTERIO. Ocupa el lugar central, en nicho adornado con cuatro columnas y arco de medio punto con friso labrado, la imagen de la tutelar y patrona de la iglesia, la Virgen Inmaculada, “mujer vestida de sol, con la luna debajo sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas” (AP. 12-1). En el cuerpo inferior del retablo, a derecha e izquierda del tabernáculo, están las imágenes de los apóstoles San Pedro y San Pablo, fundamento de la iglesia. En el segundo cuerpo, a ambos lados de la Inmaculada Concepción, los santos titulares de las antiguas parroquias de Villaveta, Santiago y San Esteban. En la parte superior, cerrando el conjunto, un gran crucifijo tallado en madera con fondo de pincel.
De JOSÉ DE ARCE son los dos relieves del pedestal del retablo mayor. Representan las Epifanías del Señor: la Adoración de los pastores y la de los Magos (1753).
Por las mismas fechas en que se doró el retablo, 1754 y 1755, JUAN MARCOS Y JOSÉ DE ARCE tallaron las imágenes de los cuatro doctores de la Iglesia: San Jerónimo, San Agustín, San Gregorio y San Ambrosio; y las de los dos ángeles y arcángeles que completan el conjunto del retablo mayor.